Resumen del debate alrededor de la Charte des Valeurs Québequoises

En Quebec, el gobierno se prepara a publicar un proyecto de ley que busca definir normas concretas de convivencia basadas en unos supuestos valores fundamentales de la sociedad quebequense, en particular la igualdad entre hombres y mujeres y la neutralidad religiosa del estado. El proyecto tiene el nombre de charte des valeurs québecoises y busca modificar la charte québecoise des droits et libertes. El detonante no oficial pero evidente de este proyecto es el peso demográfico creciente de los inmigrantes, y en particular de inmigrantes musulmanes, que muchas veces es percibido como una amenaza para el modelo de sociedad actual. Obviamente esto convierte el debate en un tema ultra sensible, donde se revuelven buenas intenciones, discursos feministas, discursos liberales, discursos sobre las libertades individuales, discursos apenas veladamente xenófobos y racistas, pasando por cálculos electorales y estrategias independentistas. Acá va mi pequeño resumen al respecto.

Contexto Historico

Canadá es un país con un sistema político lleno de idiosincrasias raras provenientes de una historia que pareciera ser más una continua transición suave que una serie de periodos pacificos seguidos de periodos de crisis donde las bases del sistema politico pudieran ser transformadas de forma radical. Como sabemos, en Canadá nunca hubo guerra de independencia y formalmente el jefe del estado es actualmente la Reina de Inglaterra. Es decir que Canadá es una monarquía constitucional (y democracia federal parlamentaria). Para hacer las cosas complicadas, la “Constitución” no fue formalmente definida sino hasta 1982 como una lista de textos legislativos de diferentes índoles y orígenes (y que remontan hasta la Carta Magna inglesa de hace ocho siglos). De hecho, hasta a 1982, la constitución canadiense era ley británica y solo podía ser cambiada por el parlamento de ese país. El más importante de los textos que componen la constitución es el acta constitucional que funda la confederación en 1867. Para terminar de complicar el asunto, Canadá es una federación de provincias donde cada provincia tiene su propio gobierno (el cual goza de bastante autonomía, encargándose completamente, por ejemplo, de la educación y el sistema de salud) y sus propias leyes.

La repatriación de la constitución en 1982 es fundamental para entender el contexto del debate actual. En 1982 la constitución es “repatriada”, es decir que se declara que Canadá tiene el derecho de ocuparse de su propia constitución y se definen sus límites y modalidad de modificación en el futuro. Además se añade un nuevo documento, la carta de derechos y libertades canadienses, que, entre otras cosas, define a Canada como un país multicultural. Sin embargo, el parlamento de Québec rechaza esa repatriación de la constitución, entre otras cosas porque se percibe que es un intento por debilitar el nacionalismo quebequense, al ahogar la identidad franco-canadiense en una multitud de identidades culturales, todas ellas subalternas a la mayoría cultural anglosajona. Actualmente la constitución canadiense, incluida la carta de derechos y libertades, se aplica en todo el país, pero sigue habiendo debate si su imposición fue legal según las reglas de la federación y el rechazo por parte del parlamento de Quebec.

El debate sobre el multiculturalismo es fundamental y ya he hablado de eso en otros posts. La idea del multiculturalismo consiste en que los ciudadanos pueden al mismo tiempo pertenecer a culturas diferentes y estar unidos por su pertenencia a un país. Es decir, se separa la idea de ser ciudadano de un país con la de compartir una identidad cultural. En ese sentido, un inmigrante, sus hijos, nietos, etc, pueden seguir perteneciendo a una comunidad cultura particular sin que eso menoscabe en lo absoluto el hecho de ser Canadienses. Es el modelo de integración preconizado sobre todo en los países anglosajones.

En países como Francia es más popular la idea de que un inmigrante debería tener como vocación adaptarse no solo a las leyes sino a la cultura predominante del país que lo recibe. Es decir, se considera deseable que, por ejemplo, los hijos de inmigrantes deberían sentirse identificados con el colectivo cultural mayoritario y no solo compartir el mismo status legal de ciudadano. Podría decirse que se espera de alguien nacido en Francia que se convierta en “francés” (lo que quiera que eso quiera decir) y no solo en “ciudadano de Francia”.

Obviamente, esto trae toda clase de interrogantes. ¿Puede un musulmán llegar a ser considerado “100% francés” (y no simplemente “ciudadano de Francia”) o, acaso, para ser francés es necesario ser cristiano o ateo? ¿Hasta dónde puede la ley dirigir una política de asimilación sin violar las libertades individuales?

Crisis del Multiculturalismo y “conciliación razonable”

Una de las razones que el gobierno quebequense da para justificar su proyecto de ley es que supuestamente hay una vacío sobre cómo debe actuar el estado con respecto a ciertos conflictos de origen cultural. Por ejemplo, se habla de padres de familia musulmanes que exigen que las piscinas municipales separen un horario para los niños y otro distinto para las niñas, o de pacientes que se oponen a que los examine una mujer (o un hombre). El debate incluye cosas insólitas como por ejemplo si la federación quebequense de futbol tiene derecho de penalizar el porte de turbante de un jugador, por no ser parte de su reglamento, lo cual ocurrió hace no mucho. En algunos casos se llega a un acuerdo, o “conciliación razonable”. Sin embargo, se ha hecho correr la idea de que el número de “conciliaciones razonables” no ha hecho sino aumentar, sugiriendo que poco a poco la sociedad se ha ido “plegando a las exigencias de los inmigrantes”. Pero,  ¿Cuántos de estos casos han ocurrido realmente y cuanto se trata de un pánico creado mediáticamente de manera intencional? Imposible de saber. Lo que si es seguro es que la prensa se ha encargado de darle toda la atención posible al asunto.

Cálculos Electorales y Federalismo

El Gobierno del PQ evidentemente busca también fortalecerse politicamente al agitar la amenaza inmigrante y jugar con el eterno miedo del Quebec de ver su cultura desaparecer. Eso le permite al PQ jugar el rol de heroico protector de su identidad. Adicionalmente, tambien podra aprovechar cualquier eventual conflicto juridico con Ottawa, presentando al Canada como el perverso tirano que no le permite al Quebec tomar desiciones autonomas sobre su modelo de sociedad. Finalmente, como la población franco-canadiense está mayoritariamente a favor de la  charte (con algunas reservas), mantener vivo ese debate le da armas al PQ en una posible elección, dado que el PLQ, rama provincial del partido al origen de la posición multiculturalista, no puede hacer nada distinto a oponerse a ella y perder votos.

Un ejemplo patético de sumisión del PQ a sus votantes más conservadores es el del crucifijo en la asamblea nacional. Mientras la charte propone la eliminación de símbolos religiosos en los empleados del estado, el PQ por ahora ha declarado que está a favor de no retirar un crucifijo de la Asamblea Nacional, debido a su “carácter historico y patrimonial”. Es decir, mientras una mujer musulmana encargada de abrir el correo en una oscura oficina del ministerio de transportes estaría obligada a retirar su velo islámico, un símbolo de la alianza estado-iglesia seguiría presidiendo el más alto lugar de la política provincial. Algo completamente incoherente, y absurdo salvo dentro del cálculo de no contrariar a sus militantes de base. Es por eso que algunos dicen burlonamente que no se trata de fortalecer un estado laico sino más bien un estado “cato-laico”.

Mientras tanto el gobierno federal, en cabeza del conservador Stephen Harper se ha mostrado relativamente discreto al respecto. No es descabellado asumir que Harper por un lado no quiere destruir el poco apoyo que tiene en la provincia y que también tiene un ojo sobre los electores más conservadores del Canadá inglés, algunos de los cuales, de dientes para adentro, aprueban lo que se está haciendo en Quebec. Probablemente está esperando tener una visión más clara  de las consecuencias electorales de tomar una posición más defensiva de la posición tradicional canadiense al respecto.

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3 Responses to Resumen del debate alrededor de la Charte des Valeurs Québequoises

  1. sergio says:

    Excelente articulo!
    Felicitaciones.

  2. Javier says:

    Muy claro artículo. Gracias por la información. Fantástico website.

  3. Eduardo says:

    Hola Sergio

    Por eso me gusta mucho visitar tu pagina, escribes las notas con mucha claridad.
    Uno que aun no estoy en Canada, le es a veces confuso la manera como se conducen los poderes legislativos y ejecutivos. Pero hoy se me han aclarado muchas dudas.

    Gracias, por tu tiempo al escribir este post.

    Saludos

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